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lunes, mayo 09, 2005

Spain is different...


Todo va bien...

En este último año, España ha hecho firme y contundente su leit motiv más internacional: “Spain is different”. Vaya si lo es.

España es hoy un país que ha evolucionado en casi todos los aspectos. A día de hoy, nosotros, los jóvenes, podemos estar tranquilos gracias al nuevo Plan de Vivienda. Dispondremos, a precio de saldo, de unos prácticos y económicos pisos de 30 metros cuadrados, ampliables a 60 tirando un tabique en el caso de la convivencia en pareja. Es el modelo nórdico, se ha oído por ahí. Lo que no se ha oído es que la idea nórdica consiste en financiar la emancipación de los jóvenes con una paga mensual considerable.

Por otro lado, el poder político ya no reside en la zona central. La Moncloa es, hoy por hoy, un chiringuito vacacional para poderosos demagogos de países costeros, concretamente dos. Esta bajada de pantalones con tintes nacionalistas nos redirecciona a un determinado colectivo que ha hecho de estas bajadas un grito reactivo, poderoso y cada vez más importante y, por qué no, necesario en la sociedad. El empeño de este grupúsculo de individuos en proclamar una normalidad sexual inexistente ha fructificado finalmente y, tras muchos devaneos con otros gobiernos algo más serios –incluidos los antecesores de los hoy presentes-, por fin pueden sodomizarse bajo una relación jurídica legal que, por si fuera poco, incluye la destrucción del correcto crecimiento cerebral y hormonal de niños desgraciados.

Vivimos en un país en el que cada vez está más de moda desenterrar las hachas (en plural) de guerra para destruir el cerrojo de las cajas de Pandora (en plural). Unas cajas que, por olvidadas que parecieran, aún contienen odios de hace 20, 40, 60 u 80 años. El empeño en revivir estos olvidados - convenientemente para todos - fantasmas responde a una errónea idea de reconciliación con un pasado que es únicamente eso: el pasado. Los actos de barbarie contra centros culturales, al más puro estilo “cuchillos largos”, no estaban de actualidad desde hace decenas de años, por lo que la única causa achacable a los mismos en la actualidad es, muy probablemente, la conveniencia de que, en efecto, se desarrollen estos hechos con objetivos meramente partidistas (“así podemos decir que…”). Las enemistades entre los “lentos de reflejos” dentro de nuestro país con motivos de estas remembranzas son cada vez más presentes. Y digo “lentos”, porque las personas con cabeza están por encima de todas esas incompetencias.


Entrañable...

Actualmente soy, lo que se dice, un “facha”. Sí, así es. Algunos me llaman así porque he votado al PP, porque no me importa decir que me gusta la bandera de mi nación, porque adoro a mi país y lo que representa (o representaba). En cualquier otro país se considera un orgullo querer a su bandera, sea alguien de la ideología que sea, y el amor al propio país es una premisa de casi obligado cumplimiento moral. Aquí, a ese tipo de gente, se les llama “fachas”. Sin embargo, estoy tranquilo. Esta denominación la han establecido individuos que se sienten orgullosos de dar la espalda a los países más poderosos del mundo y que no tienen reparos en aliarse, e incluso armar militarmente, a dictadores de repúblicas bananeras. Muchos de estos sujetos, por curioso que parezca, vivieron bajo la sombra de uno casi 40 años. Pero en la vida siempre hay cosas que no cuadran.

Tenemos el gobierno que nos merecemos, el gobierno que hemos votado democráticamente. Desgraciadamente, muchos españoles aún no comprenden que el voto de unas elecciones debe estar regido por la cabeza, y no por el corazón. Esta semana, uno de los baluartes del nuevo gobierno, ejemplo él de objetividad, pluralidad, sinceridad y honradez, ha afirmado rotundamente que el PSOE lleva un año de gobierno sin víctimas terroristas, y se ha atrevido a acusar a la oposición de estar nerviosos por el hecho de que, con suerte, se consiga la paz “interior”. Este sujeto, que lleva deleitándonos todo un año con sus magníficas e influyentes declaraciones, ha olvidado que el cupo de muertes estará cubierto, al menos, durante 4 años. Algunos no olvidamos, señor Blanco. Pero claro, este es el gobierno del talante.


¡Qué grande eres Pepiño!


Nos hemos convertido, en pocos meses, en un Estado laico. Para algunos, el hecho de que el 90% de la población sea católica (practicante o no) es una simple anécdota, y no un legado histórico que hoy forma parte de nuestra idiosincrasia. La falta de respeto que ofreció nuestro gobierno ante el difunto Papa Juan Pablo II es una muestra de la falta de una ruta cristalina en las decisiones de nuestro país. Poco más tarde, algunos congresistas, fenomenalmente educados, quisieron rendir homenaje a la ideología irrespetuosa de su partido no participando en el minuto de silencio guardado en el hemiciclo por la muerte del Pontífice. Desgraciadamente, serán comunes futuros desplantes a la Iglesia y al nuevo Santo Padre, ese criminal de guerra nazi…

Las guerras políticas de los despachos han extendido su pestilencia desde los medios de comunicación hasta las competiciones deportivas. Hoy no existen periodistas en la mayoría de los medios, por mucho que algunos se quieran colocar ese cartel. Sólo existen locutores que, desgraciadamente, la mayoría de las veces tienen que salir al paso de manipulaciones informativas de su propia casa o de inoportunas declaraciones de colaboradores. A estos locutores les pasa como a nuestros “artistas”: todos quieren hablar, aún sin saber qué van a decir y cómo, y ninguno quiere entender lo que dice. Para entendimiento, tenemos a nuestros bohemios, a nuestros artistas liberales, a nuestros revolucionarios seguidores de la igualdad (siempre en casa ajena, claro está). Los adoro. Sobre todo cuando protestan por todo (sea o que sea, la cuestión es protestar) y luego se les hace el culo Coca-Cola por recibir un premio, y si viene de EEUU, mejor, que es ahí donde está la pasta. Pongamos que hablo de Sabinas, Bardemcitos, Ana Belenes, Víctor Manueles y Bosés, los mismos que encumbran y doran la peana de criminales de guerra.

Pero es lo que hay. Que en un año de gobierno los únicos logros notables hayan sido la aprobación de una Constitución Europea que ni sus creadores van a aprobar (pero claro, había que ser los primeros), la aprobación de la ley de matrimonios (no me convence la palabra) entre maricones – sí, sí, maricones, yo no me considero tan fashion y tan cool como para decir gay, que no significa NADA – y la retirada de una estatua (con el consiguiente ridículo y mofa europea)… pues da que pensar.

La fragmentación de España se prevé, a todas luces, inevitable. No tengo ni la más remota idea de cuándo acontecerá. Puede que el mes próximo, o el año próximo, pero se hará efectiva. Se empieza por un “archivo” (¿por qué no pedirán los castellanos la devolución de las tallas románicas del Museo Arqueológico de Barcelona? Ya puestos a pedir…) y se termina por desigualdades presupuestarias, antesalas obvias de autonomías e independentismos.


¡Yo amo a mi tierra!

El problema radica, y de una manera importante, en que, sorprendentemente, la oposición política al gobierno es totalmente roma. No es cuestión de rebatir y de fustigar irónicamente a los indocumentados gobernantes, sino de dar soluciones y de hacer ver a España, aún nuestro país, que existen soluciones, por mucho que algunos se empeñen en ocultarlas. Este es, sin duda, el gobierno de las minorías, pero los que queremos un buen gobierno aún somos mayoría y, por eso mismo, debemos ayudar a su efectiva consecución. Es lo que necesita nuestra nación, lo que necesitamos todos.

Y no necesitamos preocuparnos de quién va a ganar la liga… aunque siempre habrá algún indeseable reaccionario que se empeñe en hacer del deporte un tema político. Como si hubiera pocos…

Amén.


sábado, abril 23, 2005

Un avance "revolucionario"...


¡Quiero adoptar!

Somos un país que evoluciona, que se sitúa, día tras otro, al frente del vanguardismo social y cultural, un país abierto a todo y a todos, un país moderno y esta semana, un país "ideal".
Esto es lo que opina el gobierno.

La realidad es bien distinta. Evolucionar evolucionamos, pero no vamos en la dirección correcta. Para algunos sí, desde luego, y es una dirección que, aunque sólo la sigan dos o tres países en todo el globo, parece más conveniente que la correcta. ¿Cuál es la correcta? La que decide la gente del propio país y a mí, sinceramente, nunca me han preguntado cuál quiero tomar en diversos aspectos. Alguien me recordará que "para esto están las elecciones generales". Pues bien, votar a un partido no significa aceptar todo lo que se les pase por la cabeza.En efecto, somo un país abierto a todo y a todos. De hecho, y como muestra de nuestro cosmopolitismo, estamos más abiertos a los de fuera que a los de dentro. Desgraciadamente, dentro de muy poco tiempo los nacidos en España tendremos que hacer malabarismos para conservar nuestros derechos, unos derechos que pertenecen a nuestra tierra y a los que la han creado. Pero eso es otra cuestión.

Esta semana nos hemos convertido en una nación "ideal". En el último año, hemos estado acostumbrados a comprobar cómo las cosas, en cuanto a política se refiere, se hacen deprisa y corriendo, sin coherencia y, sobre todo, sin evaluar las posibles consecuencias de esas decisiones. La legalización del "matrimonio" homosexual es, única y exclusivamente, una herramienta electoral. Es el voto de un colectivo minoritario (sí, minoritario) que, unido al del inmigrante, puede ser usado como un importante respaldo político dentro de tres años. Pero que nadie se confunda. Por lo general, quien hace la ley, hace la trampa, y esta ley tiene más trampas que una pirámide. Las parejas homosexuales podrán llegar a ser una pareja con representatividad legal, pero NUNCA un matrimonio. Para conseguir esto último no sólo es necesario firmar unas actas en el juzgado, sino que es necesaria la aprobación de la Iglesia, casi último bastión de la defensa en favor de la familia. Es la punta del iceberg de una larga debacle que, en tono de humor, bien podría parecerse a esto:

Futuras escenas en un Registro Civil, de MADRID por ejemplo (sacado de un mail):

ESCENA Nº 1:

- "Siguiente."
- "Buenos días, quería pedir una licencia de matrimonio"
- "¿Nombres?"
- "Antonio y Juan Jiménez Seisdedos"
- "¿Jiménez Seisdedos? ¿Son familiares?"
- "Sí, somos hermanos"
- "¿Hermanos? No pueden casarse"
- "¿Por qué no? ¿No están dando licencias de matrimonio a parejas del mismo sexo?"
- "Sí, a miles. Pero no a hermanos. ¡Eso es incesto! No me importa que sean Uds. homosexuales, pero sí que sean hermanos"
- "¿Homosexuales? No, nosotros no somos homosexuales"
- "¿No son gays? ¿Entonces por qué quieren casarse?"
- "Por los beneficios fiscales que reporta, por supuesto.. Y además nos queremos."
- "Pero estamos dando licencias de matrimonio a parejas de gays y lesbianas a las que les ha sido denegada una protección equitativa ante la ley. Si no sois gays, podéis casaros con una mujer"
- "Un momento. Un gay tiene el mismo derecho a casarse con una mujer que yo. Pero sólo porque yo no soy gay no significa que me quiera casar con una mujer. Yo me quiero casar con Juan, ¿Es que nos va a discriminar porque no somos gays?"
- "De acuerdo, de acuerdo, aquí tiene su licencia. Siguiente"

ESCENA Nº2:

- "Hola. Estamos aquí porque queremos casarnos"
- "¿Nombres?"
- "Abelardo Espinete, Jaime Porras, Elena Espárrago y Matilde Cabeza de Vaca"
- "¿Y quién se quiere casar con quién?"
- "Todos nos queremos casar con todos"
- "¡Pero si sois cuatro!"
- "Correcto. Verá, es que somos bisexuales. Yo amo a Jaime y Elena, Jaime me quiere a mí y a Elena, Elena me quiere a mí y a Matilde y Matilde quiere a Jaime y a Elena. Casarnos todos juntos es la única manera que tenemos para expresar nuestras preferencias sexuales en el matrimonio"
- "Lo siento, sólo estamos dando licencias a parejas de gays y lesbianas"
- "O sea, que están discriminando a los bisexuales"
- "No, lo que ocurre es que la idea tradicional es que el matrimonio es para parejas"
- "¿Desde cuando están ustedes siguiendo la tradición?"
- "Bueno, en algún sitio tiene que estar el límite..."
- "¿Quién lo dice? No hay razón para limitar el matrimonio a las parejas. Cuantos más, mejor. Además, ¡exigimos nuestros derechos! El PSOE dice que la constitución garantiza la misma protección para todos bajo la ley. ¡Denos nuestra licencia de matrimonio!"
- "De acuerdo, de acuerdo, aquí la tiene. Siguiente"

ESCENA Nº 3:

- "Hola, quería una licencia de matrimonio"
- "¿A qué nombres, por favor?"
- "Facundo Sarasa"
- "¿Y el otro?"
- "Sólo soy yo. Me quiero casar conmigo"
- "¿Casarte contigo? ¿Qué quieres decir?"
- "Bueno, mi psiquiatra dice que tengo personalidad doble, de modo que quiero que se casen mis dos "yos". Quizá entonces me rebajen los impuestos al hacer la declaración conjunta".


Ya no hay vuelta atrás. Pero que nadie saque conclusiones precipitadas sobre mí. A mí no me molesta en absoluto que dos homosexuales se casen, cada uno que haga lo que quiera. Ahora bien, que se quieran referir a su unión como "matrimonio" eso ya me duele; no por la pablabra que, al fin y al cabo, no es más que eso, una palabra, pero sí por las connotaciones ideológicas y religiosas que conlleva. Queremos un estado laico (ZP dixit), pero queremos mantener el árbol familiar jerárquico de la Iglesia. Es este tipo de hipocresías las que molestan, además de , por supuesto, que TODOS LOS DÍAS tenga que toparme, de una manera o de otra, con el "orgullo" gay. El "orgullo" gay es algo parecido a los héroes en las guerras: sólo los necesitan los vencidos. Así, los maricas (¿por qué habría de llamarlos gays?) tienen que hacer constantemente alarde de su condición para no sentirse diferentes (que, quieran o no, lo son y lo serán). Voto por hacer el resto del año "Días del orgullo hetero". ¿Cómo? ¿Que así es el resto del año? Ah, entonces nada, es verdad...
También se deberían crear colectivos heteros. Sí , sí, un colectivo de heteros, simplemente. Si ZP subvenciona a colectivos homosexuales simplemente por serlo, yo quiero que me subvencione a mí por ser hetero.



No parece que le guste mucho, la verdad...


Que se casen (por el juzgado), que se vistan como locas y bailen encima de carrozas, que se sientan orgullosos, que salgan del armario, que tengan su propio barrio (que luego no digan que viven en un ghetto). Pero por favor, a los demás DEJANDNOS EN PAZ. Estamos cómodos siendo normales, no necesitamos llenarnos el cuerpo de brillantina para ser mas fashion y no vamos por ahí lloriqueando porque nos faltan derechos (que nos faltana los demás también, eh), no estamos orgullosos de ser heteros - lo somos porque es lo NORMAL -, y sí que nos molesta que se nos tache de conservadores por no gustarnos morder almohadas. Pero si los homosexuales son libres para casarse, los sacerdotes también lo son para no casarlos... ¿verdad?

Y los heteros podemos adoptar porque tenemos una base familiar que se adecúa a la normalidad. No dudo que los niños adoptados vivan bien en una familia gay, pero a un niño sin capacidad de decisión no se le puede obligar a crecer en un ambiente antinatural. Sólo me consuela saber la cantidad de problemas y trabas legales que tendrán estos individuos para adoptar niños: aquí es difícil y en otros países no permiten (y con buen criterio) la adopción por parte de parejas homosexuales.

Vaya, este tema da para muchísimo más...

martes, abril 19, 2005

A palabras de necio...



Este personajillo de segunda línea (por más que se empeñe él que es de primera) nunca deja de sorprendernos. Si los españoles pensábamos que con el recital de despropósitos y memeces que ha dado este año no podía revolcarse en la mierda aún más, obviamente estábamos equivocados.

Recientemente, en un programa de televisión de Antena 3, el "salvador" de Cataluña no sólo ha manifestado su deseo de que Madrid no logre albergar los JJ.OO. de 2012, sino que ha completado su sabia participación con un apoyo a ETA y a los presos del grupúsculo terrorista digno de cualquier sanguijuela despótica y acomplejada. El individuo este, apellidado Pérez y aragonés de nacimiento, hace un llamamiento al gobierno para que algunos "pobres" presos de ETA queden libres bajo el amparo de la Ley. Insta a ZP, de hecho, a que haga un gesto en favor de los mismos. Obviamente Cabrón-Rovira no se ha parado a pensar por qué debería pronunciarse en este aspecto el presidente del gobierno. O sí, y por eso vomita tales sandeces.
Lo más lamentable es que un sujeto de estas características aparezca en un programa de televisión, es decir, que se LE HAYA INVITADO. No sé los motivos y créanme que me gustaría conocerlos. ¿El hombre que tiene cogido al presidente por la entrepierna? ¿El individuo más repudiado de España (excepto en Cataluña y en las Vascongadas, claro está)? ¿Su apariencia bonachona y sonrisa campechana? ¡Quiero saber!

El hecho de que este sinvergüenza no apoye la candidatura de Madrid es algo de sobra reconocido. Pero para que nadie se ofenda, está en su derecho de no apoyarla. Ahora bien, que la inmensa mayoría de España, incluidos casi todos los grupos políticos, apoyen la candidatura española es un acto que agradecemos todos los españoles. A saber, la unidad de un país se demuestra de muchas maneras, y esta puede ser una, ya que ideológicamente es prácticamente imposible. Aún así, que con su reconocida sorna e ironía barriobajera admita que todos debemos estar contentos por la selección de una ciudad europea, me parece fuera de lugar. "Nadie me pidió apoyo para la candidatura de Barcelona '92". Sólo hubiera faltado... y que ahora no se equivoque, que nadie se lo está pidiendo. Casi mejor. Que un ser de esta calaña apoye una propuesta nacional y europea sería bochornoso. Mejor las cosas como están. El problema es que nadie acude a él con lagrimillas, que parece que es a lo que está acostumbrado.
Sin embargo, ¡cuidado!. Hasta ahora Roviretxe ha conseguido la mayoría de las cosas que se ha propuesto, incluido un placentero enculamiento al superpresi y el desprecio a toda España y en especial a Salamanca (¡resistid!).

Lamentable que un sujeto que pacta con terroristas, que los apoya, que es fuente de desequilibrio y de conflicto, que apoya las causas violentas... esté en un programa de televisión. Lo que Rovira tiene que decir, lo sabe decir cualquier nihilista que odie al mundo, cualquiera que quiera ser repudiado y al que le guste llevar la contraria a todos, siempre y por todo. No es nada sorprendente.

Desgraciadamente, este sujeto, acomplejado y rechoncho, quiere hacer suya Cataluña. Y Cataluña es mucho más, y la gente lo sabe. No juzguemos al todo por la parte. Y pensar que este elemento ha estado en la Moncloa con el Rey...

Es lo que hay...

¡Enhorabuena!



A veces, las palabras sobran...


lunes, abril 18, 2005

Si lo sé, no blogueo...

Mal día hemos elegido para aparecer online.

Otro nuevo golpe de los terroristas ha azotado el panorama español. Si bien no ha sido materialmente violento, sí lo ha sido moralmente. Nueve escaños son demasiados escaños para un grupúsculo de asesinos, muchas veces amparados por otras fuerzas políticas que hacen alarde de democracia despreciando a víctimas y pactando con verdugos...
El PNV es un partido ambicioso. Lo ha demostrado a lo largo de los años. La sociedad vasca, en cambio, no lo es. Sí, señores, así es. Sabiendo cómo está el patio en Euskadi y en España, casi un 40% de los votantes vascos se ha permitido el lujo de no acudir a las urnas, sabiendo, porque tontos no son, qué sucedería con su ausencia.
Ahí lo tenemos pues. Más tarde se mirará mal a los no vascos con la coletilla "vosotros no sabéis lo que pasa en Euskadi". Pues desgraciadamente algunos sí lo sabemos, y nos importa. Lo que sucede en Euskadi es que unos luchan ofreciendo incluso su vida mientras que otros cierran los ojos y ponen el culo esperando que "alguien" resuelva las cosas. Lo más lamentable es que muchos de los ausentes en esta cita electoral no estarán conformes con el nuevo rumbo político-militar que tomará Euskadi. ¿Se acuerdan de Austria y Haider? ¡Coño, haber votado!.
El PNV, mal que les pese a algunos, pactará con el PCTV (ETA, para que nos entendamos). Antes o después lo hará, de una manera o de otra. No los necesita para un gobierno democrático, pero sí para un gobierno abertzale, que, como todos sabemos, es lo que buscan. Depende ahora de PSOE y PP que eso no suceda. Podemos perder todos, incluidos los verdaderos vascos, aquellos que han luchado por la convivencia en su tierra.

Es lo que hay señores. Hoy, algunos vascos tienen y tendrán lo que se merecen, lo que han querido para su pueblo. Otros, desgraciadamente, tendrán que seguir luchando y sobreviviendo, que es lo hacen muchos en Euskadi. Es lo que tiene la democracia peneuvista.